Ocio gastronómico con setas y foie

y las obviedades de la vida...

El único, el incomparable, el maestro. Un poco de humor ante la tormenta que se avecina, mucho me temo que va a ser la única manera de sonreir a la economía.
Besos y abrazos!
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Me voy de tapas, tengo más stress laboral que un pulpo cortando Jamón y no es que odie mi trabajo, es que es tan poco gratificante que resulta un tedio insoportable...Menos mal que muy cerca de la oficina el siempre innovador y sorprendente Juan Pablo Felipe ha decidido que la crisis va a afectar a todos los bolsillos y ha renovado su siempre acertado Chaflán para dar ese algo más que el público va a demandar en estos tiempos de apretarse el cinto. Un bar de esta calidad y clase donde poder comer un creativo menú a base de tapas por 15€ es una apuesta acertada para la tormenta económica que se avecina, seguro.
El inquieto cocinero ofrece un after-work “tipical spanish” para los amantes del buen picoteo, y propone una visión muy particular de las tapas de siempre con el toque personal de la factoría del “Chaflán”. Paninos de torta del casar con trufa, sándwich de salmón con tártara, puding de cabracho, pinchos de morcilla con manzana y las míticas patatas ali oli, o ceviche de pulpo con espuma de maracuyá son algunas de las mini creaciones que se incluyen en
El horario de Aris Bar es de 7:30 a 00:00 de lunes a miércoles y de 7:30 a 2:30 los jueves y viernes y, los sábados de 9:00 a 2:30. Los domingos cierra. En el nuevo Aris Bar se podrá comer por un precio medio de unos 20 €.
¿Aunque la infancia también puede ser muy dura verdad? Un poco de nostalgia para empezar el jueves. Abrazos y besos

Urkiola Mendi
En medio del imponente verdor de la Ciudad Lineal, en un espacio amplísimo, diáfano, blanco, con unos ventanales inmensos por los que la naturaleza parece llegar hasta las mismas mesas, encontramos una propuesta gastronómica diferente en todos los aspectos e impactante siempre. Su cocina, vasca y más exactamente vizcaína, es la quintaesencia del sentido común, tradición con unas gotas oportunas de moda que esconde la pasión por encontrar una gran materia prima y dar bien de comer a sus clientes. Cambia su carta semanalmente pero de todas formas no faltarán nunca unos cuantos pescados y unas cuantas carnes respetables, las setas, que desempeñan un papel importante (y encomiable, además, porque el patrón, Rogelio Barahona, no se contenta con el «sota, caballo y rey»), y una carta de vinos que es mucho menos convencional y mucho más atractiva que en el 90% de los lugares de la competencia. Repasemos algunos imprescindibles de su carta: las muy buenas croquetas caseras (chorizo o bacalao), el cogote de merluza, el bacalao a la brasa, el gamo estofado con puré de castañas, la lasaña de pencas al Idiazábal... Y esos vinos seleccionados por el sumiller David Plaza, de buen precio y todos apetecibles (Tares, Malaveïna, Coma Vella, Atauta, Paisajes VII, San Vicente, Martúe, ÀN, Clape, Esporão, Dr. Loosen...).
Dirección: Arturo Soria, 51. Teléfono: 91 367 52 94. Precio medio: De 35 a 45 euros.

Circula por la red de redes esta versión de lo que está ocurriendo en los mercados mundiales. No sólo por graciosa os la transmito, pues aunque mi experiencia es limitada desde luego no soy un neófito del asunto y siempre he tenido la sensación de que los grandes jerifaltes mueven el cotarro a su gusto como si el resto fuéramos tontos. Las adivinos y vaticinadores doctos en el tema no supieron verlo así que imaginen el común de los mortales. Ala, que ustedes la pasen bien y aguanten como puedan el chaparrón.
“Wall Street y los monos”
Una vez llegó al pueblo un señor, bien vestido, se instaló en el único hotel que había, y puso un aviso en la única página del periódico local, que "está dispuesto a comprar cada mono que le traigan por $10".
Los campesinos, que sabían que el bosque estaba lleno de monos, salieron corriendo a cazar monos.
El hombre compró, como había prometido en el aviso, los cientos de monos que le trajeron a $10 cada uno sin chistar.
Pero, como ya quedaban muy pocos monos en el bosque, y era difícil cazarlos, los campesinos perdieron interés, entonces el hombre ofreció $20 por cada mono, y los campesinos corrieron otra vez al bosque.
Nuevamente, fueron mermando los monos, y el hombre elevó la oferta a $25, y los campesinos volvieron al bosque, cazando los pocos monos que quedaban, hasta que ya era casi imposible encontrar uno.
Llegado a este punto, el hombre ofreció $50 por cada mono, pero, como tenia negocios que atender en la ciudad, dejaría a cargo de su ayudante el negocio de la compra de monos.
Una vez que viajó el hombre a la ciudad, su ayudante se dirigió a los campesinos diciéndoles:
Fíjense en esta jaula llena de miles de monos que mi jefe compró para su colección.
Yo les ofrezco venderles a ustedes los monos por $35, y cuando el jefe regrese de la ciudad, se los venden por $50 cada uno.
Los campesinos juntaron todos sus ahorros y compraron los miles de monos que había en la gran jaula, y esperaron el regreso del 'jefe'.
Desde ese día, no volvieron a ver ni al ayudante ni al jefe. Lo único que vieron fue la jaula llena de monos que compraron con sus
ahorros de toda la vida.
Ahora sí tienen ustedes una noción bien clara de cómo funciona el Mercado de Valores y la Bolsa.
¿Quien quiere vivir eternamente? Todo depende de la salud de uno mismo y de los que ama imagino, pero con la cantidad de desgracia que hay que ver en el mundo se torna un escenario no muy halagüeño.
En esta vida que nos ha tocado vivir siempre vamos con prisas, corriendo acelerados de aquí para allá, especialmente en las grandes urbes, y en el camino nos perdemos mil detalles y momentos que hacen de la vida algo único...se han perdido pequeños placeres como caminar, leer, hablar y sólo nos importa el capitalismo radical y la comparación continua, qué pena. Yo no cejaré en mi empeño por apuntarme al movimiento de la slow life, os contaré cuando lo consiga.