Estrellas y estrellados

El martes pasado fue la cena de gala de la ceremonia en la que la afamada guía Michelín daba su veredicto y presentaba la edición de 2009 y no puedo dejar de dar cabida a una noticia de esta relevancia, perdonen la redundancia pues imagino que nos vamos a hartar de oírla pero su trascendencia a efectos gastronómicos me lo impone. Estos galardones suponen encumbrar o hundir a un restaurante y con los tiempos que corren no es tema baladí. A mi me parece que está sobrevalorada y que con los medios que tiene y la cantidad de restaurantes que hay en nuestra piel de toro es imposible que realicen un trabajo de campo exhaustivo, pero lo que no se puede negar es su glamour y fama.
Lo primero que ha llamado la atención es que el único restaurante que recibe dos estrellas es el recién abierto hace apenas 6 meses Sergi Arola Gastro (Madrid), que ha recuperado las dos estrellas que el mediático cocinero obtuvo en La Broche (el restaurante, ahora comandadopor el chef Ángel Palacios, no sólo pierde sus estrellas sino que queda fuera de la guía). Michelin argumenta que los platos de Arola "rezuman ilusión y que se ha verificado que la calidad de su cocina y su equipo se mantiene".
Por otro lado el conjunto de cocineros españoles ya ha expresado su queja de que, teniendo en cuenta el prestigio actual de la cocina de vanguardia española, se sigan manteniendo sólo seis restaurantes con tres estrellas (Arzak, Akelarre, Martín Berasategui, El Bulli, Can Fabes y Sant Pau) y nueve con dos. Además del Celler de Can Roca en Girona, extraña la reticencia a conceder la tercera estrella al Mugaritz de Andoni Luis Aduriz en Rentería, cuarto restaurante más influyente del mundo según la lista Restaurant 2008.
Esperando su segunda estrella se ha quedado también el marbellí Calima, de Dani García. A las puertas del cielo, compuestos y sin estrella, quedan Ricardo Sanz, el sushiman de Kabuki (Madrid), que lleva varios años en las quinielas, y Josean Martínez Alija, del Guggenheim Bilbao. Entre los nuevos con una estrella -16 en total- destacan el Boroa (Amorebieta) de Javier García, el Manairó (Barcelona) de Jordi Cruz, el Alboroque (Madrid) de Andrés Madrigal y el Riff (Valencia) del alemán Bernd Knoller. Uno de los batacazos más estruendosos ha sido el del Zuberoa de Hilario Arbelaitz, guía espiritual de cocineros, a quien le quitan una distinción "porque está en un estancamiento peligroso". "A un dos estrellas se le exige más", dice el portavoz de Michelin España.

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